viernes, 27 de febrero de 2015

Sigo con Rosalía y su obra.


Sigo con Rosalía y su obra.

Antes una pequeñísima parte de uno de sus más hermosos poema:

Airiños, airiños aires,
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airiños, levaime a ela.

Sin ela vivir non podo,
non podo vivir contenta,
que adonde queira que vaia,
cróbeme unha sombra espesa.
Cróbeme unha espesa nube,
tal preñada de tormentas,
tal de soidás preñada,
que a miña vida envenena.
Levaime, levaime, airiños,
como unha folliña seca,
que seca tamén me puxo
a callentura que queima.

Que en una traducción bastante libre, dice así:

Airiños, airiños aires,
airiños de mi tierra;
airiños, airiños aires,
airiños, llevadme a ella.
Sin ella vivir no puedo,
no puedo vivir contenta,
a donde quiera que vaya
cúbreme una sombra espesa.
Cúbreme una espesa nube,
tan cargada de tormentas,
tan de soledad preñada,
que mi vida envenena.
Llevadme, llevadme airiños,
como una hojita seca,
que seca también me puso,
las fiebres que me queman.

El sufrimiento es una constante en la obra de Rosalía. Pero junto a su dolor personal, está el dolor colectivo por un pueblo, el gallego, abandonado por sus gobernantes y por sus propios compatriotas.

Por ello va retratando las múltiples carencias de Galicia: pesca y el mar, los jornaleros que van a Castilla, los emigrantes al nuevo mundo, la pobreza, y, al tiempo, canta las pequeñas alegrías cotidianas, se emociona con los toques bellos de las campanas, canta los requiebros del zagal a la muchacha enamorada, canta al gaitero, canta a las rías maravillosas..............

El amor, en cambio, para ella es siempre negativo, jamás es felicidad. Es el amor como egoísmo, como transitorio, en el que siempre pierde la mujer enamorada y termina con la soledad, con la lejanía, voluntaria o no, del ser amado (uniéndose a la lirica galaico portuguesa de los siglos XI, XII, etc....aunque en estos es más alegre y vital, feliz). Es la soledad de la joven casada en un pueblo perdido, con el marido en las Américas, esperando y llorando inútilmente por su regreso. Y es un dolor profundo y, como interno, no se rebela contra el mundo, lo asume, lo integra en su vida y continua con el y por el.

Es un sufrimiento no poético, es el dolor de la gente olvidada, de un pueblo que se siente perdido y vendido por cuatro amigos, de la falta de salud, de la falta de medios, de la falta de comida.

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