EL TESORO DE LOS NAZAREOS de Jerónimo
Tristante.
2008. Aventuras. P: 4/10.
Autor: Jerónimo Tristante.
Sinopsis: Rodrigo Arriaga es un
caballero huido de la corte que se esconde en los Pirineos aragoneses y nada
quiere saber de la corte ni de su antigua, y secreta, profesión. El que fue el
mejor espía de su tiempo se oculta en un recóndito pueblo y ha renegado de su
pasado como favorito del Rey. Sin embargo, las cosas cambian cuando Silvio de
Agrigento, al servicio del Papa, llega buscando a Arriaga a su escondite. La
Santa Sede tiene una propuesta que hacerle y Rodrigo, llevado por la necesidad
de dar paz a los restos de su amada -quien murió en desgracia y a quien se le
concedería una bula para ser enterrada en Campo Santo-, no podrá por más que
aceptar.
Su misión consistirá en infiltrarse
entre las filas de la orden del Temple, convertirse en uno de ellos, ganarse la
confianza de cada uno de esos soldados de Dios y descubrir qué ocultan bajo su
fachada de bondad y caridad. Roma tiene fundadas sospechas sobre las
actividades y objetivos de estos caballeros y Rodrigo será el encargado, en un
viaje que le hará recorrer Europa, de destapar la verdad.
Comentarios: Es mi primer contacto con
este autor español: Jerónimo Tristante. Veremos, primero el libro.
Empieza bien, lectura ágil, personajes
interesantes y un misterio a descubrir en los templarios...
De lectura fácil pero no me gusto nada,
es de esas de leer, olvidar y a la basura; nada de recomendarla, nada de
dejarla en la biblioteca, nada de que te deje un cierto poso de nuevas cosas e
historias. Ideas absurdas, giros peores aun, final rocambolesco y de pacotilla.
Personajes planos y grotescos, sin
chispa. No te sientes identificado con ninguno, más bien te parecen como algo
etéreo y banal, sin sustancia.
Dije que empieza bien, se complica en
medio haciéndose tedioso y reiterativo y termina en desastre apocalíptico
(siempre en forma de lectura, claro); no se abandona por la mitad por aquello
de no dejar un libro empezado, sería el primero y no, no me dejo avasallar tan
fácilmente.
Un final esperado con el que respiramos
y nos decimos algo encontraremos que sea mejor, fácil tiene que ser...